Durante décadas, el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) ha hecho uso del Programa de Investigación e Innovación para Pequeñas Empresas (SBIR, por sus siglas en inglés), del Gobierno de los Estados Unidos, para cerrar la brecha entre los avances de la ciencia de la adicción y su aplicación en el mundo real. Al apoyar innovaciones de alto riesgo e impacto, hemos contribuido a impulsar soluciones dirigidas a abordar los trastornos por consumo de sustancias, el desvío de medicamentos y las emergentes amenazas para la salud pública, mediante una amplia variedad de tecnologías que incluyen dispositivos portátiles para monitorear sobredosis, sistemas de detección de drogas en aguas residuales y equipos utilizados en hospitales para tratar el síndrome de abstinencia neonatal por opioides.
El NIDA también ha respaldado empresas creadas desde cero en torno a la ciencia avanzada de datos y la inteligencia artificial (IA). Mucho antes del reciente aumento del interés en los chatbots (robots de charla) y los modelos de lenguaje a gran escala, e incluso antes de que la inteligencia artificial pasara a ser un término de moda y omnipresente, nuestro instituto ya estaba financiando empresas emergentes diseñadas para la inteligencia artificial que integraban el aprendizaje automático, el análisis predictivo y la detección automatizada de patrones como parte fundamental de sus plataformas. Varias iniciativas que obtuvieron asistencia del NIDA se diseñaron desde sus inicios para aprovechar conjuntos de datos grandes y complejos, ya fueran provenientes de sistemas de administración de medicamentos en hospitales, mercados digitales o bibliografía científica, a fin de identificar riesgos y ofrecer información que la revisión humana por sí misma no podría detectar de forma confiable.
La Oficina de Iniciativas Traslacionales e Innovaciones de Programas (OTIPI, por sus siglas en inglés) del NIDA, dirigida por la Dra. Elena Koustova, coordina el financiamiento de empresas emergentes promisorias y ofrece orientación técnica práctica mientras estas transforman investigaciones prometedoras en sus etapas iniciales en productos comerciales con capacidad de ampliación. En algunos casos, el NIDA es el ente financiero en primera y última instancia, ya que estos productos no se hubieran materializado sin nuestro apoyo.
SCITE
Un ejemplo destacado de la visión del NIDA sobre el financiamiento de empresas emergentes diseñadas para la inteligencia artificial es Scite (en inglés), una iniciativa fundada por Josh Nicholson, un joven emprendedor de Brooklyn. Ante la creciente preocupación sobre la confiabilidad y la reproducibilidad de las investigaciones, así como por las limitaciones de las métricas existentes para evaluar el impacto de estas, Josh Nicholson identificó la necesidad de contar con una herramienta que lograra que la bibliografía científica fuera más confiable y significativa para los investigadores, contextualizando las citas científicas en lugar de solo limitarse a determinar con qué frecuencia otros las han citado. En 2018, Josh Nicholson y su equipo fueron seleccionados para el reto del NIDA llamado “Desafío de $100,000 para empresas emergentes sobre trastornos por consumo de sustancias” y desde el inicio mostraron un gran potencial con su “factor R” para medir la veracidad científica. En octubre de 2019, el NIDA otorgó a la empresa emergente de Nicholson una subvención por la vía rápida bajo el programa SBIR, lo que incluyó el financiamiento de la fases I y II para impulsar el clasificador de aprendizaje automático de la empresa y la tecnología de extracción de citas, que identifica automáticamente si las citas de una investigación respaldan, contradicen o simplemente mencionan trabajos anteriores.
Esta información es valiosa, ya que los artículos muy citados no necesariamente son influyentes de una manera positiva. Una de las inspiraciones de Josh Nicholson para desarrollar su sistema de “citas inteligentes” es la ahora tan cuestionada carta de 1980 publicada en la revista médica New England Journal of Medicine y titulada “La adicción es poco frecuente en pacientes tratados con narcóticos”. Este único párrafo sobre pacientes hospitalizados a los que se les administraba opioides bajo supervisión, contribuyó en gran medida a la flexibilización de las normas para la prescripción de opioides cuando se le interpretó ampliamente fuera de contexto, como si se refiriera a pacientes con dolor en general. Se considera que esto contribuyó considerablemente a la primera ola de la crisis de los opioides.
A principios de 2020, Scite apareció en los titulares de la revista científica Nature por ayudar a los investigadores a examinar grandes volúmenes de hallazgos científicos, en ocasiones contradictorios, que se publicaron en torno al COVID-19. Gracias al respaldo del NIDA, Josh Nicholson y su equipo han ampliado considerablemente el conjunto de datos de Scite, mejorado la precisión de la clasificación y demostrado el valor práctico de las citas inteligentes en contextos reales de investigación, lo que ha dado origen a iniciativas de colaboración con importantes editoriales y al reconocimiento de tal valor en la comunidad académica. A la fecha, Scite tiene acceso a 1,500 millones de artículos de investigación procedentes de más de 200 millones de fuentes y estas cifras continúan aumentando. Los usuarios de ChatGPT ahora pueden conectarse a la aplicación de Scite y recibir fuentes que esta ya ha verificado, con respuestas a sus consultas.
S-3 Research
Otro ejemplo del respaldo del NIDA a las empresas emergentes diseñadas para la inteligencia artificial es S-3 Research (en inglés), con sede en San Diego y centrada en la detección de la venta ilícita de medicamentos a través de plataformas digitales, como las redes sociales, la web oscura y farmacias en línea. El NIDA desempeñó un papel decisivo al apoyar la transición de su fundador, Tim K. Mackey, quien pasó de ser profesor universitario a emprendedor en el campo de la inteligencia artificial, al traducir su investigación académica previa sobre el desvío de medicamentos en línea en herramientas con capacidad de ampliación para el aprendizaje automático. Actualmente, sus productos generan información útil de gran alcance en el área de salud pública, tanto para las autoridades reguladoras como para los órganos de seguridad, identificando tácticas evolutivas que utilizan los vendedores ilegales de opioides, quienes realizan cada vez más sus actividades en entornos digitales.
Todo comenzó cuando en 2017 el equipo de Tim Mackey ganó el reto del NIDA llamado “Desafío de $100,000 para empresas emergentes sobre trastornos por consumo de sustancias”, lo que les permitió formalizar su concepto de aprovechar el monitoreo de las redes sociales y el aprendizaje automático sin supervisión para detectar ventas ilegales de opioides en línea. Con la orientación del NIDA, el equipo perfeccionó el grado de innovación, desde el punto de vista tanto científico como comercial, lo que les ayudó a obtener con éxito financiamiento por la vía rápida bajo el programa SBIR. Esto les permitió continuar con la investigación y el desarrollo en las fases I y II, acelerando así la comercialización del producto. Con este respaldo, la tecnología de S-3 evolucionó para pasar de un concepto de investigación a una plataforma de monitoreo con capacidad de ampliación que permite rastrear patrones de desvío de medicamentos y generar información útil para tomar acciones en distintos idiomas y mercados globales.
En 2023, el NIDA adjudicó un contrato a S-3 Research para el desarrollo de una plataforma digital, con el fin de identificar comunidades con acceso limitado a tratamientos de calidad para las adicciones y ofrecer soluciones basadas en el análisis de datos para reducir o eliminar las disparidades existentes. Mediante el uso de macrodatos, el aprendizaje automático, análisis estadísticos y geoespaciales y la visualización de datos, Tim Mackey y sus colegas desarrollaron SUD-t Map, una base de datos integral a nivel nacional que incluye centros para el tratamiento de trastornos por consumo de sustancias que incorporó datos demográficos, económicos, sociales y otros relacionados con las disparidades en salud, junto con otra información disponible de las comunidades locales, contribuyendo así a abordar la crisis de los opioides mediante un mayor acceso a la atención y la protección de las poblaciones vulnerables.
Invistics
El programa SBIR también prestó asistencia inicial decisiva a una empresa llamada Invistics. Mediante una subvención de este programa para la fase I en 2017 y posteriormente con una subvención mayor para la fase II, el NIDA financió la investigación del fundador Tom Knight para consolidar datos hospitalarios dispersos y aplicar análisis avanzados, a fin de identificar patrones de robo y desvío de medicamentos que con frecuencia los métodos tradicionales no logran identificar. Estas subvenciones financiaron tanto las pruebas como el perfeccionamiento de algoritmos que determinan si los movimientos de medicamentos a lo largo de la cadena de suministro coinciden con los registros, desde que se compran hasta que se administran.
Tom Knight y sus colegas diseñaron una plataforma capaz de identificar patrones compatibles con el desvío ilícito de medicamentos por parte de profesionales de la salud, mediante la integración de datos provenientes de armarios de dispensación automatizada (ADC, por sus siglas en inglés), expedientes clínicos electrónicos y otras fuentes de tecnologías de información, así como el uso de un análisis predictivo y el aprendizaje automático supervisado para conciliar las transacciones de los medicamentos. Invistics demostró la superioridad de su modelo frente a los métodos existentes para la detección del desvío de medicamentos y permitió que se investigaran y se notificaran de manera eficaz actividades sospechosas. Un estudio de 5 años financiado por el NIDA (en inglés) mostró que el sistema detectaba los casos de desvío de medicamentos de una forma mucho más rápida y eficiente que las soluciones tradicionales basadas en informes manuales, con una precisión de hasta el 96%.
El apoyo del NIDA a la investigación de Tom Knight no solo aceleró la consolidación técnica de su programa de cómputo, sino que también contribuyó a una validación más amplia de la tecnología y probablemente aumentó su visibilidad y credibilidad en los mercados relacionados con la atención de la salud. En última instancia, esto ayudó a que Invistics despertara interés en su adquisición, lo que culminó en su compra en 2023 por parte de Wolters Kluwer Health, cuya solución basada en inteligencia artificial para abordar el desvío de medicamentos, que ahora se denomina Sentri7, refuerza las capacidades de vigilancia clínica y soluciones de cumplimiento regulatorio, a fin de ayudar a los sistemas de salud a mejorar el monitoreo de sustancias controladas y reducir el riesgo para sus pacientes.
Gracias a las inversiones visionarias que el NIDA efectuó desde el inicio, el papel de la inteligencia artificial para abordar el consumo de sustancias y otros retos de la salud pública no es teórico ni una meta lejana, sino que está consolidado, es operativo y está generando resultados medibles. Los sistemas de inteligencia artificial están mejorando la integridad de la evidencia científica, identificando la venta ilícita de opioides en línea y detectando el desvío de medicamentos de una forma más rápida que los métodos existentes, en un momento en que el mundo todavía está intentando ponerse al día y aprendiendo sobre estas tecnologías transformadoras.
Dra. Nora Volkow, directora
Aquí destaco la importante labor que está llevando a cabo el NIDA y otras novedades relacionadas con la ciencia detrás del consumo de drogas y la adicción.