Estigma y discriminación

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Doctora cogidos de la mano de su paciente.
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  • A pesar de que los trastornos por consumo de drogas son enfermedades crónicas y tratables, los estudios indican que las personas con estos trastornos aún enfrentan discriminación y estigma (un conjunto de actitudes y estereotipos negativos) que pueden afectar su salud y bienestar de muchas maneras. El estigma también afecta a quienes consumen drogas pero no sufren un trastorno por consumo de drogas.
  • Existen herramientas seguras, eficaces y capaces de salvar vidas que pueden ayudar a las personas que luchan con el consumo de drogas. Sin embargo, el estigma a menudo es uno de los factores por los cuales quienes necesitan ayuda no buscan atención para su problema.
  • Las investigaciones demuestran que el lenguaje que usamos contribuye al estigma y a la discriminación —incluso por parte de los profesionales médicos— de las personas que sufren trastornos por consumo de drogas.

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¿Qué es el estigma del consumo de drogas y la drogadicción? ¿Por qué existe?

El estigma que recae sobre quienes sufren trastornos por consumo de drogas es un conjunto de actitudes y estereotipos negativos que pueden crear barreras para el tratamiento y hacer que los trastornos empeoren.1 Si bien los trastornos por consumo de drogas son problemas médicos crónicos y tratables, los estudios indican que quienes los sufren a menudo enfrentan estigma y discriminación, en parte porque las demás personas no comprenden esos trastornos o no saben cómo pueden tratarse en forma eficaz.

Muchas personas no saben que un trastorno por consumo de drogas es el resultado de cambios en el cerebro que hacen que el consumo se vuelva compulsivo (difícil o imposible de interrumpir sin el apoyo adecuado).2 Algunas personas con trastornos de consumo graves pueden volverse agresivas, mentir o robar para respaldar su problema de drogas o durante la abstinencia. Estos comportamientos pueden alejarlas aún más de familiares o amigos y de la sociedad, y reforzar ciertos estereotipos negativos que rodean el consumo de drogas.1 Es importante destacar que las conductas compulsivas y los cambios del cerebro en los trastornos por consumo de drogas no son necesariamente permanentes. Las personas pueden recuperarse, y de hecho lo hacen, especialmente con la ayuda de tratamiento.3,4 

Hay muchos motivos por los cuales una persona puede ser más susceptible a sufrir un trastorno por consumo de drogas, entre ellos factores genéticos y sociales que pueden estar fuera de su control.2 Aun así, muchas personas ven la adicción como una falta moral.5 En consecuencia, pueden sentir miedo y enojo hacia alguien que sufre un trastorno por consumo de drogas, incluso si se trata de un familiar o un amigo.6 Para muchos, puede ser difícil ver —y ayudar— a la persona más allá de la enfermeda

¿De qué modo el lenguaje y la penalización perpetúan el estigma de las personas que consumen drogas o tienen un trastorno por consumo de drogas?

Los términos que comúnmente se usan para referirse a las personas con adicciones con frecuencia reflejan el concepto erróneo de que el consumo de drogas y las conductas asociadas son una elección y no una compulsión, y que la condición médica de esas personas es su propia culpa. Los estudios demuestran que términos como “yonqui” y “adicto” alimentan prejuicios negativos y deshumanizan a las personas.7,8 Las investigaciones revelan que el lenguaje puede incluso modificar la actitud de los médicos (en inglés). En un estudio, los médicos calificaron a un individuo descrito como "consumidor de drogas" como una persona más merecedora de culpa y castigo que si la descripción indica "que tiene un trastorno por consumo de drogas".9

Tratar el consumo de drogas como una actividad delictiva también puede contribuir al estereotipo de que las personas que consumen drogas son peligrosas y representan un riesgo para la sociedad. Y eso puede marginalizar aún más a los grupos desfavorecidos. Por ejemplo, las políticas punitivas en Estados Unidos afectan desproporcionadamente a las personas negras y a los integrantes de comunidades de color, quienes tienen más probabilidades de ser arrestados por consumo de drogas ilegales.10,11 En 2018, las personas negras fueron casi cuatro veces más propensas que las personas blancas a ser arrestadas por posesión de cannabis, a pesar de que el índice de consumo de la droga es similar en ambos grupos.12 

¿De qué modo el estigma afecta a las personas con trastornos por consumo de drogas?
  • Quienes necesitan ayuda no la procuran. Las personas con trastornos por consumo de drogas pueden temer ser maltratadas, verse encasilladas en estereotipos y enfrentar prejuicios negativos de la sociedad, incluso en el ámbito del cuidado de la salud. Estos desafíos pueden hacer que eviten buscar atención médica.13 De hecho, en 2020, alrededor del 12% de las personas que en el año anterior sintieron que necesitaban tratamiento para el consumo de drogas pero no lo recibieron, dijeron que no buscaron tratamiento porque temían atraer actitudes negativas por parte de la comunidad.14
  • Las personas temen revelar que consumen drogas. Si una persona oculta su consumo de drogas en una consulta médica debido al temor de prejuicios o maltrato, puede desaprovechar importantes oportunidades de atención. Por ejemplo, los médicos podrían no saber que deberían proporcionar información sobre cómo las drogas pueden interactuar con los medicamentos recetados, o podrían no investigar la presencia de afecciones relacionadas con el consumo de drogas, como el VIH, la hepatitis o las enfermedades mentales.15 Las mujeres embarazadas en particular pueden ocultar el consumo de drogas porque sienten vergüenza y temen la desaprobación de la sociedad o la pérdida de derechos parentales.16
  • La atención que reciben es de menor calidad. Algunos profesionales de la salud también tienen prejuicios sobre las personas adictas y, en consecuencia, tal vez no proporcionen atención basada en la investigación. Una encuesta nacional de médicos de atención primaria en 2019 reveló que, si bien en general comprendían que el trastorno por consumo de opioides es una afección tratable, la mayoría también tenía actitudes estigmatizantes en su contra, las cuales afectaban la atención que brindaban.17

    Las disparidades raciales y otros tipos de discriminación añaden una barrera adicional a la atención para muchas personas en los entornos médicos. Por ejemplo, en comparación con las personas blancas, las personas negras experimentan demoras de hasta cinco años en recibir tratamiento por un trastorno por consumo de drogas, y la probabilidad de que se les prescriban medicamentos para el tratamiento de ese trastorno a los jóvenes negros es menor que en el caso de los jóvenes blancos.18,19
  • Las personas tienen menos acceso a programas de salud. Los fármacos para el trastorno por consumo de opioides—entre ellos la metadona, la buprenorfina y la naltrexona— son tratamientos seguros y eficaces para asistir en la recuperación.20 Sin embargo, dado que deben tomarse regularmente, y como la metadona y la buprenorfina pueden causar euforia (o “high”) en las personas que no sufren un trastorno por consumo de opioides, estos medicamentos con frecuencia se ven erróneamente como simples sustitutos de las drogas ilegales y acarrean un estigma similar.21

    Similarmente, los programas de servicios de jeringas, también conocidos como intercambios de agujas, ayudan a conectar a las personas adictas con tratamientos y a prevenir riesgos de salud asociados con el consumo de drogas, entre ellos el VIH, la hepatitis y la endocarditis. Aun así, algunas personas se mantienen alejadas de estos programas porque temen el estigma de la policía, los amigos, los familiares y los profesionales médicos.22 Y muchas ciudades y localidades han demorado la implementación de estos y otros programas de mitigación de daños debido en parte a políticas relacionadas con el estigma y problemas de financiación, y al concepto erróneo de que promueven el consumo de drogas ilegales.23,24
  • Es posible que las personas consuman más drogas. Quienes sufren de un trastorno por consumo de drogas probablemente ya se sienten culpables y se adjudican a sí mismas la responsabilidad de su enfermedad.25 Pueden tener un autoestigma o adoptar actitudes negativas hacia ellos mismos con respecto a su consumo de drogas.26 Estos sentimientos de vergüenza y aislamiento a su vez pueden intensificar el consumo.27
¿Cómo podemos abordar el estigma de las personas con trastornos por consumo de drogas?

Cada persona en la sociedad puede desempeñar un papel en la reducción del estigma y la discriminación de las personas con trastornos por consumo de drogas, desde los profesionales del área de la salud y los investigadores de la adicción hasta el público en general y quienes se ven directamente afectados por problemas de drogas y alcohol.

  • Comprender que los trastornos por consumo de drogas son trastornos médicos crónicos y tratables. Para eliminar el estigma que rodea a los trastornos por consumo de drogas, necesitamos ver a estos trastornos como lo que realmente son: enfermedades crónicas y tratables. Quienes sufren de un trastorno por consumo de drogas merecen compasión y respeto, no culpabilidad por su enfermedad. Más información sobre los trastornos por consumo de drogas.

    La comunidad médica también puede entrenar mejor a los profesionales de la salud en la forma de tratar a los pacientes con trastornos por consumo de drogas. Esto comienza asegurando que los médicos enfoquen estos trastornos como enfermedades crónicas y tratables y utilicen el lenguaje apropiado.28 El sitio NIDAMED (en inglés) incluye herramientas de detección basadas en la investigación, recursos de tratamiento y material para educación continua destinado a médicos y a profesionales de la salud en formación.
  • Reemplazar el lenguaje estigmatizante. Un paso importante en el camino a eliminar el estigma es reemplazar el lenguaje estigmatizante con un lenguaje preferido y empoderante que no iguale a las personas con su afección ni tenga connotaciones negativas.29 No obstante, las personas que padecen trastornos por consumo de drogas o están en recuperación pueden elegir describirse a sí mismas y a su trastorno con los términos que les resulten más cómodos, especialmente en ciertos contextos tales como los grupos de apoyo para la recuperación.30,31 El NIDA ha creado la publicación Las palabras importan: términos preferidos al hablar de la adicción, una guía de lenguaje no estigmatizante destinada al público en general.

    La elección del lenguaje apropiado es particularmente importante para los profesionales de la salud. El NIDA ha creado la guía Words Matter - Terms to Use and Avoid When Talking About Addiction (en inglés) de términos que se deben usar o evitar al hablar de la adicción, destinada a profesionales de la salud y a estudiantes en formación. El NIDA también ha creado Tus palabras importan: un idioma que demuestra compasión y cuidado por las mujeres, los bebés, las familias y las comunidades afectadas por el trastorno por uso de sustancias, una guía para médicos sobre cómo hablar sobre el consumo de drogas con madres y pacientes embarazadas.
  • Abordar la discriminación sistémica. El racismo, el sexismo y otras formas de discriminación sistémica generan múltiples estratos de estigma para muchas personas adictas. Tan solo el estrés de sentirse discriminada puede aumentar la probabilidad de que una persona consuma drogas.32 El NIDA lleva a cabo y patrocina investigaciones para comprender mejor el impacto del estigma en grupos marginalizados y en intervenciones que promueven tratamientos y servicios equitativos y eficaces (en inglés). El NIDA también financia investigaciones sobre los efectos de estrategias alternativas para regular y despenalizar las drogas en ciertos países donde ya existen esas políticas.12

 

¿De qué manera la investigación del NIDA combate el estigma y la discriminación?

La investigación que lleva a cabo el NIDA de los factores biomédicos y ambientales que rodean al consumo de drogas y la drogadicción contribuye a que los trastornos por consumo de drogas se comprendan con base en fundamentos científicos. Esto ayuda a destruir mitos y trastocar estereotipos y promueve la distribución de tratamientos y servicios apropiados. El NIDA también realiza y patrocina investigaciones sobre las causas y los efectos del estigma y estudia las intervenciones que son eficaces para combatirlo.

Recursos adicionales (en inglés)

Referencias
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  3. Volkow ND, Chang L, Wang GJ, Fowler JS, Franceschi D, Sedler M, Gatley SJ, Miller E, Hitzemann R, Ding YS, Logan J. Loss of dopamine transporters in methamphetamine abusers recovers with protracted abstinenceJ Neurosci. 21(23):9414-9418, 2001.
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